MERODEANDO LA TIERRA
La ví
Suave y acolchonado
el caminar.
Llevaba sus huesos
sin vestir
sólo papeles
y trapos
en sus pies.
Lo vi
con báculo
que quería
ser su apoyo
marcando
un paso lento
precavido
silencioso.
La vi
por la calle
en la calle
oculto su rostro
cabeza cubierta.
Lo vi
raída la piel
deshecha la mirada
escabullendo su presencia
muriendo de a poco
La vi
Lo vi
entrando en los rincones
desapareciendo en la sombra
aullando por el pan.
La vi
Lo vi
en una noche otoñal.
Nunca sabré
si fue hombre o mujer.
Palpité su pobreza
fantasma oriental
merodeador terrestre.
Busqué su mirada
y sólo la llave encontré.
Abrí la puerta
y entré en el resguardo
pero no me olvidé.
Está aquí conmigo
a la que vi en la calle
al que nunca habló.
NO PUDE SER TIERRA
No pude ser tierra para vos
no pude ofrecerte mis flores,
acogerte en mi jardín.
Estaba la tierra inmóvil,
las flores tiesas,
el jardín sombrío.
Mi llanto aún riega
esperanzado y
esperándote
de alguna manera
por algún lugar.