PASIONALES
Vierte
pasión y pasional conmueve
brizna brotando hasta horadar la tierra.
El hijo por nacer, la paz, la guerra.
Dios en la cruz y el forajido aleve.
Pasión feroz del lobo entre la nieve
ardiente el magma, ciénaga, la sierra
el hombre que trabaja, ríe, yerra,
camina fuegos y soñar se atreve.
Apasionados voces y sonidos
universo rozando negro abismo
luz y verdor, cal, piélago y vertiente.
Es pasión desatada y es bramido
la tierra desbordada en cataclismo
cuando su voz anuncia vida o muerte.
TRANCE POÉTICO
Tengo
el alma incendiada de poesía
y hay un pájaro azul cada mañana
que pía en el atril de la ventana
su alada concepción de cada día.
Vivo en trance y escudo en alegría
la expuesta y débil condición humana
en tanto un duende cadencioso afana
en donarme su cuenco de armonía.
En éxtasis acepto, me conmuevo
y todo alrededor estalla en canto
celeste sinfonía, leve manto.
Pareciera la luz racimo nuevo
bebiéndome su vino me renuevo
y enferma de poesía me levanto.
CRUCIFIXIÓN
Camina
caminante cruel calvario
y mansamente acepta decidido
crucifixión, el odio incontenido
del hombre a quien redime solidario.
Dios en la cruz, Dios Cristo solitario
Jesús del buen amor siervo elegido
vierte pasión el pecho malherido
lágrima, hiel abruman el sudario.
Hiere lanza falaz, la espina hiere
punzan daga, puñal y los bendice
con el cáliz sangrante de la mano.
Es suyo este dolor, no lo transfiere
a la Divina luz. “Perdona” dice
al padre celestial desde lo humano.
MI TIERRA
Esta es la tierra que yo amo... ¡Mía!
Plasmada palmo a palmo, conquistada
por el soldado que ganó la lidia
peleando al son musical de las espadas
contra el grito feroz de lobo herido
que enarbolara el indio en la batalla.
Extenso lar, en que el jaguar tenía
su cubil adentrado en la maraña
dejando en su partir ciego de ira
sobre la hierba, la huella de su zarpa.
Pebetero del ardiente sol, aquí Vulcano
arroja su tinaja de oro derretido
sobre la pausada siesta del verano.
Rivalizando Eolo... da alaridos
desata el viento norte y a latigazos
espolvorea la tarde que se vino
con un manojo de grillos entre las manos.
Después la noche estalla en sinfonías
pletórica de luz, flores y ramas
regresa de los montes la armonía
de los pájaros que allí la deshojaron.
Mientras rendidas de cantarle al día
enfundan sus violines las chicharras
se aquietan en los campos los tractores
y el campesino sueña que mañana...
habrá en el surco pan, habrá ilusiones
y un nuevo despertar para sus ansias.
PERDON DEL ARBOL CAIDO
Soy el árbol hachero y te perdono.
Cada golpe en mi piel mana sustento
la lumbre de tus hijos, su alimento.
Hiere nomás hachero, te perdono.
Cada hoja, nudo, astilla en paz te dono.
Es tan noble mi estirpe, aunque sediento
de amor, dulzuras, cantos, dentro siento
más útil y perfecto mi abandono.
Hiere nomás, jamás dude tu mano
aunque caído, sufras por mi suerte
y conmueva tu pecho un grito vano.
Sin luz, vencido, agonizante, inerte
desde mi savia te comprendo hermano
sólo tu hambre me sentencia a muerte. |