León Romero volver  
 

León Romero, periodista, poeta y escritor, nació en Mercedes (República O. del Uruguay). Reside en Buenos Aires desde el año 1961. Tiene casi 3000 poemas escritos y varios cuentos cortos a saber: “El barco zarpa mañana”, “12 horas”, “El sueño de Maruví”, “El tren de la abuela”, “Astro”, “El barco que conocimos”, “María Florencia”, etc. Una pequeña obra de teatro “Un mundo feliz” (para niños). Otra en 2 actos y 4 cuadros, “Estudiantes en aprietos”,
En novelas, “Después de cuatro siglos”, “La última locura”, “La búsqueda”, “El hombre del mañana”, canto en un solo poema de 2100 versos, agrupados en cuartetas. “Luz y sombra” (Biografía de una mujer).
Participó también en 3 antologías, “De atardeceres”, “Instantes” y “Del Ateneo Poético Argentino”.
Es también conductor de programas radiales y conferencias de literatura.
Además creador y Director del grupo literario “Río Azul”.
Su obra es extensa.

 

 

 

LA CASA DEL ALMA

Cuando vengo cargado con los soles de enero,
y le agregas al beso tu luz de primavera
desatas mariposas, y vuelven los te quieros,
a saltar el silencio y a remar mar afuera.

Pero luego se apaga la llama tempestiva,
la que gritó mi nombre por todas las esquinas
la que quedó a la suerte de un barco a la deriva,
y al regreso invisible de un cielo golondrina.

Y la palabra toma la voz del caminante,
las estrellas se duermen sobre un manto de luna
el mundo gira en vano, y una doncella errante,
se baña en el misterio de la blanca laguna.

Y el corazón se abre como un libro de cuentos
porque alguien algún día le encargó esa tarea.
¿Quién sabe de que él guarda, todos los sentimientos,
si es algo más de uno, aunque nadie lo vea?

Pues bien pudo ser otro; le caben los derechos,
los oídos que escuchan, los labios que suspiran
las manos cuando tocan; cuando se ensancha el pecho,
más yo pienso en los ojos, porque son los que miran.

Los que pueden pintarte solamente con verte,
describir tu presencia en el aire encendido
penetrar en tu vida, lentamente tenerte,
y arriar todas las nubes, solitarias de olvido.

Aquietar los impulsos, inventar mil colores,
pedirle a la esperanza diez segundos de calma
crear en los caminos un sendero de flores,
si al final, nadie sabe, donde reside el alma.

 

CASERÓN DE AMOR

Las aguas del arroyo saltaban en las piedras,
Un caserón dormido, doblaba su silueta
salpicado de tiempo, coronado de hiedra,
deteniendo tormentas a pesar de sus grietas.
El revoque perdido por los vientos del este,
mostraba la gastada quietud de los ladrillos
y a un costado del mismo, con su figura agreste,
los aromos pintaban un cielo en amarillo.

Y tú y yo, como nadie, descubriendo otro mundo,
ahogando entre las manos el grito de las flores
bajo su techo oscuro, desgastado y profundo,
soñábamos la tarde de cuentos y de amores.
Y el caserón entonces, hermano y solidario,
como una antigua foto que se queda en un rollo
nos saludaba en sombras, nos esperaba a diario,
para contarle historias al agua del arroyo.

Poetas Clamor: Encuentros de escritores que comparten poemas, narrativa, publicaciones, antologías, presentaciones de libros, certámenes y premios