Pessagno Nélida volver  
 

Nació en Buenos Aires, Argentina. Profesora de Letras. Obra poética: Poemas Existenciales; Devolvedme mis Templos; Del Sueño al Grito. Teatro: Los Destructores.
Cuentos: En Venta.
Por concurso integra el “Cancionero1997” de la Asociación Prometeo y Academia Iberoamericana de Poesía  (Madrid – España)
Antologías: Poética y de Cuentos de Manuel del Cabral (ambas publicadas por la Biblioteca Nacional). La Memoria es el Hombre integra 19 Antologías Hispanoamericanas y 13 Nacionales. Integró Delegación Cultural a España ( auspició Cancillería Nacional). Ex Consejera titular y miembro actual de la Comisión de Cultura
De la Fundación “El libro”; ex Vocal titular y Secretaria de Cultura de la Sociedad Argentina de Escritores, S.A.D.E.. Presidenta de la Asociación Manuel del Cabral para la Cultura y Vicepresidenta del Círculo de Letras “Clamor” del que recibió el Cóndor de Plata.
Actuó como Jurado en Certámenes Nacionales, entre ellos de la Faja de Honor SADE.
Directora de Pórtico Azul, Ediciones.

Es actualmente vicepresidente de la S.A.D.E. ( Sociedad Argentina de Escritores ) y Consejera de la Fundación Del Libro.

 

 

 

NADIE

No soy nadie.
Soy sólo una mujer con un grito de alambre
   en la garganta.
Yo no soy nadie, nadie,
pero aún así marcho tan orgullosa
   que quiero hacer eternas
   mi casa y mi palabra
y me pongo de pié para comprar
   el misterio del mundo,
aunque la vida es una lucha
   entre las sombras y el llanto
y sin embargo... no soy nadie.
¿Hacia adónde navego como un sueño donde
   mis pobres ojos sin párpados ni puertas
   vuelan en el ardor de este dolor abierto?
La tragedia del mundo se irá haciendo
más grande y desde las alturas
   llegará nuestro llanto
y sin embargo... no soy nadie.
¿Para qué sirve la fuerza tremenda del amor
   que me arma cruces por los
   cuatro costados?
¡Oh!, que ganas tengo de ser cualquier otra cosa;
un lienzo -por ejemplo- un rostro sublimado
   trepando por mi muerte y el corazón ausente.
No soy nadie,
cono de sombras, como la opaca oscuridad del
   hombre, sin risas, ni lágrimas, ni nada.
Soy sólo una tristeza caminando por las calientes
   aguas de la muerte.
No soy nadie pero a veces lo olvido
   cuando cantan las fuentes y regreso a mi cuerpo
   con la piel y verdores antiguos.
Yo... no soy nadie y no obstante soy
   las venas del mundo y el pájaro que canta.
Le pido un corazón al pensamiento, aunque
   mi corazón es apenas la mentira piadosa
   cuando creo que siento.
Así es menos dura la tierra. Aceptaré el engaño.
El pájaro canta aún desde el alba y cada ser
   requiere su existencia y la reclama
   con la voz al viento.
Tengo la boca amarga y los ojos vacíos y un
   virginal veneno en cada una de las gotas
   de mi sangre,
como la muestra de mi edad antigua,
   resumen de los tiempos transferidos.
La soledad es mi única grandeza, transitada
   por voces, parábola de olvidos.
Amo a mi soledad vestida de imposibles infinitos.
Yo soy lo innecesario con la dura pequeñez
   de ser hombre o mujer –como se quiera-
la angustia es mi ciudad, el territorio que me pertenece,
   un piélago de estrellas irredentas.
Y sé que no soy nadie.
Soy sólo una mujer con un grito de alambre
   en la garganta

Poetas Clamor: Encuentros de escritores que comparten poemas, narrativa, publicaciones, antologías, presentaciones de libros, certámenes y premios