NO
ME BUSQUES EN UNA FLOR
No
me busques en una flor cuando me vaya,
ni te preguntes ¿será la débil
luz de una estrella amanecida?
No seré tampoco la melodía que en
hojas amarillas
el viento plasma,
ni el aire que ante ti
se demore en una rama. Yo saldré mágica de violáceos,
azules y rojizos
que confunden y empobrecen las cosas materiales,
cuando se expanden ellos fascinantes
en la paleta de un hada impresionista,
en los campos verdes, en las aguas mansas,
en las aguas de olas desatadas. En los cerros de puntas caprichosas,
graciosos arabescos en el cielo,
que antes de recibir estrellas y la luna,
luce soberano su vestido grana. Todos los ocasos de la tierra
serán, cuando me vaya, mi morada. ABUELA
Amiga
de la higuera.
Viajera eterna
de amplias galerías. En tu equipaje
duerme mi niñez. PARALELAS
Quiero
dejarme llevar en tus aguas.
Quiero de tus canales las mansas y celestes,
las rojas, embriagadas, que dices, desperté.
Quiero el paladar lento de tu boca en mi piel.
Quiero el alba de tu voz vaciando las cuencas
de mis lágrimas.
Quiero tus manos triturando mis carnes.
Quiero tu piel buscando mi alma Quiero tu calma sedentando en mis arenas
y tu ímpetu bebiendo mis mares ignorados.
Quiero la noche que me ames,
ningún punto de mi piel escape a tus caricias,
para darte la más oculta melodía de mi
sangre. Quiero tu corazón rompa sus límites
para entrar en el mío sin fronteras, y unidad,
así,
complemento – célula –
aguas mansas aguas rojas,
se encuentren dos líneas paralelas. CUANDO CALLA EL CIPRÉS
Cuando
calla el ciprés
me siento vana
anfitrión plural!...
¡Tan quietas sus ramas! Belleza del silencio
que contigo conocí... |