OLVIDO Recorres el camino
dibujado en gaviotas,
en jazmines,
en silencios. Apagas el fuego que dejó tu paso
quebrado en búsquedas estériles,
aromadas
de incienso. Desparramas trozos de ilusión
reflejada en espejos rotos,
sin azogue,
sin pretextos. Marcas el sendero hacia el abismo,
oscuro hueco sin sol nocturno,
profunda falla,
sin cielo. Fecundas el campo de recuerdos,
mientras brotan girasoles,
durmiendo sueños
eternos. Atraviesas el caparazón
endurecido en cien inviernos.
Llegas al centro
del infierno. Eres el olvido.
El que alimenta mis miedos. CORNISA DE ESPANTO
Me empuja la brisa
a la cornisa del llanto.
Miro el abismo,
no me atrevo,
giro,
corro,
escapo.
Busco el camino
bordeado de golondrinas,
de espejos rotos,
que me lleve,
me acerque,
me detenga
en tu mismo espacio.
Oigo tu voz.
La luz que emanan tus manos
me guia,
me eleva,
me incita
a seguir caminando.
Espejismo frágil
que se rompe
al oir
el suave aleteo
de un pájaro.
De nuevo me empuja la brisa
a la cornisa del espanto. |