Carmen Garbarino volver  
 

Tiene editados seis libros: “Cascada en el oasis del insomnio”, ”Hilando en la rueca de los días”, “Haikú”, “Sandalias de mariposas”, “Sombra, Luz y Eternidad” de poesía y, “La melena color del río” de cuentos.

Ha actuado como jurado en reiteradas oportunidades para S.A.D.E., Sociedad Argentina de Escritores (Sur Bonaerense), Círculo Bartolomé. Mitre, de Azul, Círculo “Reencuentro”, Club de Leones, Círculo Literario Asturgalela y Gente de Letras.

Ha recibido cincuenta y dos premios de Argentina, España, Estados Unidos, Chile, Uruguay y Brasil. Ha sido distinguida con el título “Academia de Mérito”por la Academia Internacionale “Trinacria” de Italia y ha sido designada “Huésped Distinguido” en el XIX Congreso de Escritores de Acapulco.

Divide su tiempo entre la literatura y la pintura al óleo.

 

 

 

SOMBRA Y LUZ

Por la sombra de un árbol protegido
arrastra el peregrino su incesante
inquietud de extravío interrogante
que lo tiene en los mares sumergido.

Si el micro, con el macro vive unido
en un Cosmos de esquema fascinante,
la conclusión es casi terminante:
-de la Sombra, la Luz es el marido-.

Con el signo sagrado de la Cruz,
recibió asombrado la respuesta:
¡el amor de la Sombra, es con la Luz..!

¡Por eso, todo el orbe está de fiesta!
¿No veis tras la ventana y al trasluz,
al Director, las flores y la orquesta?

 

Del libro Sombra, Luz y Eternidad

 

LA CUCHARITA DE CAFE EN LA TAZA

Trémula luz del alba en los tiranos
días que los relojes desmenuzan,
mientras imágenes de afectos cruzan
los divergentes e infinitos planos.

La trama se entrelaza entre mis manos
con las penas que al corazón acusan
y aunque ciego el olvido no rehúsan
sumergirme en recuerdos ya lejanos.

Conduce a la memoria del momento
la cucharita de café en la taza,
su musicalidad y el giro lento...

Gira la cucharita, igual que traza
un círculo en la mente, el pensamiento
que envolvió ayer el fuego y hoy, es brasa.

 

Del libro: Siembra, Luz y Eternidad.

 

A LA DISTANCIA

Estoy atribulada, dan las doce
y vuelve la señal. Quizás un mito
fue ese amor proyectado al infinito
que encendía mi lámpara de goce.

Es todo soledad...Aunque solloce
o llegue hasta la estrella un sordo grito,
presiento ese dolor que estaba escrito
y, esclavo, el corazón lo reconoce.

Tal vez el viento se llevó el sentido...
No percibo en el huerto la fragancia
ni se embelesa el alma en su contacto.

Me agobia la tristeza del olvido:
con dulce voz, quebrada, a la distancia,
desangra un ruiseñor tu nombre exacto.

 

De su libro: “Sandalias de mariposas”

Poetas Clamor: Encuentros de escritores que comparten poemas, narrativa, publicaciones, antologías, presentaciones de libros, certámenes y premios