POEMA
DESESPERADO
El
poema está desierto
como una playa en invierno.
Atraviesa este mundo absurdo
sin saber a dónde ir.
Con una lágrima en la mano
es un pájaro herido que no puede entender.
El poema huérfano busca un lugar
persigue su identidad
conocer a su propio Autor. El poema asiste a la piel que no respira
a
la sangre derramada
al perdón de los pecados. Es testigo de la mentira de un “te quiero”
del silencio de un olvido
de la justicia que no funciona
de las gargantas secas
de
los pechos sin alimento. Viaja entre el dolor de la gente
en una mañana siempre incierto
en los pasos vacilantes perdidos en mil caminos,
el poema – desesperado- está como un niño
indefenso
en medio de la tempestad. Sin embargo es una voz que aún no se rompe
es una llama que no se apaga
es una oración llena de luz
que ruega por esta humanidad. Y en las piruetas sublimes de su peregrino vuelo
se cruzó finalmente con un etéreo creador – un ángel-
que ya jamás lo abandonó. ADENTRO Y AFUERA
Adentro
se suman los minutos
que se desgarran en el aire como una sonrisa.
Afuera la mañana está cargada de gorriones
que besan los amantes
y se brindan los dulces pasteles de las caricias
se afianzan las frágiles huellas de la infancia
perduran en el mercado los frescos rumores
los puertos despliegan su concierto de grúas
despierta la codicia
y la miseria aúlla en las ciudades
el mundo sigue con sus sueños
y el pan y el agua de los pobres. Adentro todo tú – oxidado trapo
viejo –
apolillado de existencia
a orillas de un río incognoscible.
Sin embargo has vivido todo aquello
que está Afuera.
Y sabes que queda la luz de tu alma
que quedan tus hijos
y la voz que perdurará
en las palabras de algún poema.
Que tu microcosmos se transformará en hierba
y serás no solo recuerdo y lágrima
sino flor y fruto. Serás anverso de la Nada
y el espejo del Todo.
Detrás de ti reposará el tiempo.
Detrás de ti estará Dios. |