Leonor Aída Fumarola volver  
 

Nació en la Provincia de Buenos Aires.
Poeta destacada, sus temas son interpretados en actos culturales y difundidos en diversos programas de radio.
Ha publicado tres libros de poesías: “Manantial del Alma” en 1994, “Acunando una Estrella” (para niños) en el 2004, 2º edición en 2006 y “A Merced de los Vientos” en el 2010. Además, una historia familiar: “Ecos del Ayer” en 2008.
Integró diecisiete antologías poéticas, dos de ellas bilingües.
Obtuvo premios como “Cóndor de Plata” de nuestro Círculo en 2004, “Escritora del Año 2004” del Grupo Literario Reencuentro, siete Medallas y numerosos diplomas por concursos, trayectoria y aporte
cultural en los mencionados, en la Manzana de las Luces, Sala Cultural Arturo Berenguer Carisomo, Red Literaria, Casa de la Cultura, de Aldo Bonzo y Centro de Artes de San Telmo.

 

 

 

ENAMORARSE

Enamorarse...
Es echar al vuelo las campanas
y volar con los pájaros en fuga.
Es arrancar las notas de un piano
y elevarse con cada melodía.

Es florecer creando primaveras
sin importar la nieve o la llovizna,
y temblar, bajo un sol abrasador
al acercarse la hora de la cita.

Es encontrarse al cruzarse las miradas
vibrando en una misma sintonía,
mientras desaparece el universo
y el Amor prepara la partida.

Es tener cascabeles en el alma
y encenderse de estrellas las pupilas.
Es sentirse desmayar en cada beso
y entregarse en un abrazo de por vida.

 

EL PAYASO

Se puso su ropa de vivos colores.
Calzó unos zapatos enormes, enormes.
Se vió en el espejo. Se lavó la cara,
borrando las huellas de furtivas lágrimas.
Se pintó de blanco. Remarcó sus ojos
con un triangulito color negro y oro,
y una boca abierta, más grande y más roja
dibujó de prisa en torno a su boca.
Una narizota cubrió su nariz,
redonda, redonda, color carmesí.
Se puso unas crenchas bien deshilachadas,
y él ya no existía. No quedaba nada.
Colgó en un perchero toda su tristeza
y saltó a la pista, su mente dispuesta
a dar a los niños amor y alegría.
Cosechó aplausos brindándoles risas.
Se llenó el espacio de gritos y euforia
y mil cascabeles sonaron a gloria.
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Y cuando bajó, se limpió la cara,
se quitó el disfraz del cuerpo y del alma,
y volvió a vestir la oculta tristeza,
que en aquel perchero dejara colgada.

Poetas Clamor: Encuentros de escritores que comparten poemas, narrativa, publicaciones, antologías, presentaciones de libros, certámenes y premios