María Cristina Chumilla volver  
 

Su infancia y adolescencia transcurrió en su querido pueblo de Capitán Sarmiento
(Prov. de Buenos Aires). Su ciudad es hoy, desde hace décadas Vicente López.
Desarrolló –y desarrolla– una gran actividad en los círculos culturales en general, y
literarios en particular.
Sus cuentos y poesías han sido publicados en Diarios, Revistas (como Agua Clara,
Algo que Leer y Ventanal) y diversas Plaquetas y Trípticos.
Participó en numerosas Antologías Literarias, entre ellas: Ventanal (1999, 2000 y 2001); Oquedad; Racimal; Prensa Libre, 10mo. Aniversario; Los Martes Taller, Galería, Poesías y Cuentos(en sus cinco ediciones).
Obra personal: El torito Paquito, el conejo Peluquín y la niña (1999) cuento para niños;
Paquito y sus amigos (2000); Laura, verdes ojos, verde trampa (2002) novela de original
estilo en la que se combinan el humor barrial, con el suspenso y la imaginación .
Entre los diversos premios y títulos recibidos por su obra debemos destacar: el Diploma de Miembro de la muy ilustre y antigua hermandad de contadores de cuentos de Benalmádena  (españa) y el Premio Halcón   2002-2003, Diploma Al enriquecimiento de la Cultura.
Sus obras, desde 1999, han estado presentes, todos los años, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

 

 

 

NO PUEDES IRTE TÚ SOLO

Buen día viejo. A levantarse.
¿Qué pasa que no contestas?
¿Estás de broma esta mañana?
No puedes irte tú sólo.
¿Qué haría yo sin tus caricias,
sin que tus manos me toquen
sin tus besos, hoy secos?
¿Qué haría sin tu cuerpo sobre el mío,
juntando nuestras arrugas,
huellas de los años que compartimos?
No puedes dejarme sola,
con tantos y tantos recuerdos.
Los hijos se han casado,
los nietos comienzan a volar.
Y nosotros aun caminamos juntos.
No puedes irte tú solo.
Que cuando ellos abran la tierra,
caigan dos cuerpos
fundidos en un abrazo.

 

LOS QUE NO TIENEN VOZ, NI VOTO

Yo nunca pedí nada

Yo no pedí venir a este mundo
ni estar en las calles,
ni pasar hambre,
ni comer desperdicios,
ni ser analfabeto, ni ignorante,
ni tener la ropa sucia, gastada, vieja,
ni andar descalzo, sea verano o invierno,
ni tener sabañones y los dedos duros
ni que maltraten mi cuerpo
ni que violen mi inocencia
ni dormir en la calle, en compañía de las ratas,
ni tener surcos en la cara, y no de vejez,
ni que la gente me mire con lástima, o con asco,
yo nunca pedí nada, de todo esto.

Pero ahora sí pido,
por favor,
una madre.

 

Poetas Clamor: Encuentros de escritores que comparten poemas, narrativa, publicaciones, antologías, presentaciones de libros, certámenes y premios