SOY COMO UN NIÑO
Sí, te quiero, te quiero mil veces,
te quiero cada noche, cada día;
cuando duermo te olvido, sólo a veces
mis sueños son de ti.
Me muero cada vez que me olvidas,
vivo cuando me recuerdas, me conforta
el aire que respiras. Soy como un niño,
soy epitafio en la tumba de un vivo.
Alargo mi mano y acaricio el viento
para formar tu silueta en él; soy
como un niño que llora su niñez, y garabatea
en la arena de su desierto: mi desierto eres tú.
La entropía de mi alma me hace pensar en ti,
otra vez, una vez más te perdono y te vuelvo a
odiar; hoy te amo de nuevo.
Busco el amanecer en tus ojos, pero no está,
por que tus ojos están cerrados: ¡Que amanezca
sólo hoy! Sólo te quiero hoy; mañana te olvido;
después te amaré sin remedio. Duele abrir los ojos
y no verte. Soy como un niño triste que sonríe
tristeza y llora esperanza.
Sí, te quiero. Te quiero mil veces, déjame quererte
al menos hasta mañana, cuando el amanecer esté
en otros ojos, cuando la noche no sea triste,
cuando el niño que soy crezca y aprenda a sonreír
sin que estés a su lado.
EL NUEVO AMOR
Sentencia tu mirada el alba, clara ingravidez cautiva de tus manos y las mías;
el monte de tu vientre irgue entre nubes el desvelo del mañana,
el florecer de la muerte en nuestros ojos fundidos, en nuestras noches calladas;
esperas el olvido del ayer, de una vida atormentada.
Busco un sueño en el espacio impaciente de tu mirada olvidada,
¿eres la misma, eres la mentira de ayer, el descuido y la niña en el cielo gris?
¡No!, grita tu corazón. Sabes ya qué es el amor, sabes que palpita
en la mañana, y que en la noche se convierte en otra alma desbocada;
sabes ya que el amor es más que una caricia temblorosa,
que es más que escuchar un mar que no dice nada, que una mirada estéril,
enamorada de ilusiones, ensueños y fatuos amores, tras el manto
engañoso de la soledad; buscas entonces una alegría distinta,
como un fantasma inquilino de tu nueva luna, y de ella en su blancura,
envuelto en sangre de tu vientre, tu cuerpo arroja con dignidad,
tu amor y el mío, nuestro amor cautivo, envuelto en suciedad divina,
en carne de tu carne y espuma de mi mar, en el lecho de tu hogar ,
en el ciclo eterno que nos une de una vida en otra vida.
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